Unos
niños pequeños solo se dedicaban a dañar el medio ambiente. Como forma de juego
quebraban todas las ramas de los árboles que encontraban en el camino hacia su
colegio y no tenían conciencia del gran daño que causaban. Un día, los niños se dieron cuenta que uno de
los árboles estaba triste, sin hojas, con las pocas ramas mirando al piso como
si estuviera ofuscado, tal vez pensando en el trato que ha recibido por los
niños, siendo que el es de gran ayuda para mantener puros y limpio el aire de
la ciudad. A la mañana siguiente el grupo de niños se acercó al árbol para ver
de manera detallada el daño que han producido en el , cuando de repente el
árbol emite un sonido extraño, a lo que los niños se asustaron, pero de inmediato
este les dijo que no tuvieran miedo, solo fue una queja producto de los rayos
solares que azotaban con gran fuerza su débil corteza. Los niños al mirarlo
detalladamente se dieron cuenta del deplorable estado en que se encontraba y
mas aún por la larga conversación que tuvieron con el árbol que decidieron
pedir ayuda a un grupo de jóvenes universitarios para la conservación de
bosques. Estos trabajaron arduamente en conjunto con colegios para concientizar
a los niños desde pequeños sobre el cuidado del medio ambiente, de forma que cada
alumno debía adoptar un árbol y cuidarlo
como si fuera algo importante para ellos y colaborar el mantenimiento de
árboles en la ciudad.
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